Si te sientes triste, avísame. Avísame y correré donde estés. No me importa si llueve, si nieva, si hoy no pasa el autobús que me lleva a tu casa. Dime que me necesitas. Subiré por mi calle, torceré, atravesaré corriendo la carretera, pasaré por delante del centro comercial, del todo a cien, del cajero automático donde compramos las entradas para el cine, y en tu portal, resoplando por la carrera y el asma, llamaré al timbre, y no me importará quien esté en tu casa. Porque subiré, saludaré a quien me abra, te meteré en la cama, encederé la radio, bajita. Te arroparé y esperaré a que te quites todo de encima (siempre tienes calor) para tumbarme a tu lado, abrazarte, darte el beso que te traía desde casa. Un besito y una chocolatina. Esperaré a que te quedes dormido, hasta que se te pase. O hasta que, como siempre, empieces a acariciarme, y entonces, prepárate, porque pienso llevarte directamente hasta las estrellas. Y después, lloraré porque todavía no me creo que seamos tan felices. Y serás tú quien tendrás que besar mis lágrimas. Pero no será malo.
Demasiado intenso para mi, no el texto sino la situación...
ResponderEliminarCreo que si me dicen eso en serio me desmayo o algo....
;)