viernes, febrero 24, 2006

Horror vacui


Cuando tenía como 7 años, solía levantarme de la cama y sentarme en el suelo del pasillo, mientras mis padres veían la tele, hasta que en los anuncios se levantaban para ir al baño o a la habitación y me encontraban allí, sentada, a lo indio. Mi madre, o mi padre, me preguntaban qué hacía ahí, sentada, y yo les solía contestar: "es que he pensado que cuando te mueres, dejas de pensar. Y entonces ya no hay nada."
Podría pensar que todo era una paranoia infantil que recuerdo como un trauma, si no me continuara pasando. De vez en cuando, me meto en la cama y justo después de taparme, pienso en la Muerte. Y da igual que sea creyente. Desligo la muerte del hecho religioso y pienso en la Nada. En lo que queda de tí cuando mueres. En que ya no piensas. Y todo ha acabado y ya está. Y ya no existe nada. NADA. Y pienso en aquello de "cuando te mueres dejas de pensar". Dejar de pensar. Es lo peor que puedo imaginar. Finito. Horror vacui. Eso tengo yo: terror al vacío.
¿¿Os ha pasado?? A mí me suele pasar relativamente mucho. Y se me ponen los pelos de punta, y me entra frío, y entonces voy al baño, cojo la radio de mi padre y pongo una cadena en la que me hablen. Que me haga pensar en otra cosa.
Aunque no sea lo que creo. La sola posibilidad me aterra.

7 comentarios:

Dammy dijo...

Soy de tu misma opinión, pienso en la muerte como Nada, en que después de esta vida no hay otra vida, aunque en mi caso eso también va unido al hecho de no ser creyente.

Pero a diferencia de ti, no tengo miedo a la muerte, es decir, me encanta la vida, hasta en las cosas malas (ayer murió la única abuela que me quedaba y a la que más quería). Cuando pienso en la muerte, en la oscuridad, me hace vivir la vida más si cabe, respirar con intensidad, sonreír con intensidad, hablar con intensidad, escuchar el silencio con intensidad, en definitiva, vivir la vida con más intensidad, al fin y al cabo todo esto solo sucede una vez.

Zibuk dijo...

dammy: racionalmente no le tengo miedo a la muerte. Y desde lo que creo tampoco. Pero de vez en cuando me entra la sensación de vacio absoluto, y eso sí me da miedo. Yo creo que la muerte no es el vacio, pero esa, más que idea, SENSACIÓN, no sé si todo el mundo la tiene... pero es horrible.

Anónimo dijo...

Caramba, pues a mí no se me había ocurrido nunca, pero creo que te entiendo. Si hubiese una nada así sería... glgll.

Anónimo dijo...

Pues yo creo que la conciencia humana ( o sea el pensamiento y demás...) no es mas importante que cualquier otra característica de la naturaleza, como por ejemplo, que los monos tengan pelo...
Creo que el hecho de que tengamos consciencia, es mas un defecto que un fenómeno evolutivo.
Así que no me preocupa de masiado perderla.

Por otro lado, estoy convencido que formo parte de un todo, donde no soy mas importante que las otras cosas, simplemente necesario para la co.existencia.

Estoy tan convencido de ello, que la idea de Dios me resulta sumamente absurda (con todo el respeto hacia los que no lo creen así, por supuesto), y me es fácil pensar que el creer en Dios es un signo de miedo a lo desconocido!

Reitero que cuento esto como algo personal, pero con todo el respeto hacia las creencias de los demás!

Iñaki y Eider dijo...

Creo que te entiendo perfectamente. Yo pasé nueve meses encajado en un cubículo oscuro, silencioso, si televisión, sin amigos, sin porritos. Un espacio mínimo dónde a penas cabía agazapado en posición fetal. Pasaba los días chupabame el dedo y jugueteando con mi pajarito, absorto en un fluido amiótico que encharcaba mis pulmones. El caso es que no se vivía mal, chupandome el dedo, jugando con mi pajarito.

Iñaki y Eider dijo...

La verdad es que me fascinan los filósofos adolescentes. Tan ignorantes del mundo en el que viven, pero ya preocupados por el más alla.

Sabes Zibuk? Creo que deberías leer algo sobre metafísica aplicada. Darte cuenta de que no estás sóla, que muchos otros compartieron tus miedos te ayudaría a mitigar tu angustia existencial.

También podrías experimentar con psicotrópicos para poder observarte a ti misma desde arriba. Verte pasear por la calle, haciendo compras, bailando, saltando... Luego podrías adentrarte en tu propio cuerpo, viajar por tu torrente sangíneo hasta alcanzar el corazón. Buscar tu alma entre el hipotálamo y la pituitaria y ver de qué rayos está hecho.

Pero creo que la mejor opción sería recluirte en un monsterio Zen durante algunos años. Meditar sin buscar nada a cambio, trabajar la huerta sin esperar ninguna cosecha, comer arroz y defecarlo sin encontrar ningún placer en ambos actos. Un buen día, te darías cuenta que ya no te duele la espalda. Percibirías claramente que en realidad ya no tienes espalda, en realidad nunca tuviste espalda, ni manos, ni nariz, ni orejas. La montaña tiene nieve cuando tiene nieve, y no tiene nieve cuando no tiene nieve. El rio fluye, los peces saltan entre las piedras, tu eres la piedra.

Zibuk dijo...

Vale Satrus, me lo apunto.